Regulación Digital: ¿Dónde está el dinero?

El pasado año se cumplieron 10 años de la publicación de la descripción técnica de una red digital en donde se podría hacer pagos electrónicos de manera descentralizada.1 Así mismo, a principios de este año se cumplieron 10 años de la creación de la primera criptomoneda. Estos dos eventos marcaron el comienzo de una revolución digital que desafía el estatus quo y obliga a reconsiderar la interacción en un mundo digital. Las posibles soluciones que traen las criptomonedas y la tecnología que permite que funcionen—comúnmente conocida como blockchain—son prácticamente interminables. Ambas tecnologías pueden mejorar la eficiencia de muchos de los procesos que conocemos actualmente. Este aumento en eficiencia puede ser por diversos motivos, entre ellos la reducción de intermediarios y disminución en costos de transacción.

Un aspecto muy interesante del sector de las criptomonedas es que, la velocidad con la que se innova es directamente proporcional a la velocidad con la que los gobiernos alrededor del mundo se han dado cuenta de que hay aspectos de la tecnología que deben ser regulados. Actualmente, uno de los sectores con mayor interés por la tecnología ha sido el sector financiero—lo que ha traído ciertos retos. Algunas jurisdicciones lo han tomado con escepticismo y han decidido prohibir, por completo, el uso de las criptomonedas. Mientras que otras han visto su potencial, se han preocupado por entender su efecto, dimensionar sus beneficios y han optado por permitir el sano desarrollo de esta tecnología; reconociendo la necesidad de crear o adaptar una regulación. Estos gobiernos, de manera proactiva, se han interesado en evolucionar con el inevitable avance de un sector clave para la economía mundial.

En ciertas jurisdicciones, al regular esta tecnología se ha atentado contra el principio de neutralidad tecnológica, el cual afirma que no se debe imponer restricciones al uso de cierta tecnología, pues los individuos e instituciones deben de tener la libertad de elegir la tecnología más adecuada para sus necesidades. Es importante que, al diseñar e implementar regulación para el sector, se tome en cuenta la naturaleza de la tecnología, no solo desde el punto de vista “mediático”, sino con pleno entendimiento de las causas que le dieron origen y el fondo tecnológico que le acompañan; una regulación inapropiada, puede traer consecuencias no deseadas. Es evidente la importancia de que existan medidas sólidas para el antilavado de dinero/la lucha contra el financiamiento del terrorismo (ALD/CFT). Sin embargo, es igual de importante que la regulación se diseñe entendiendo las necesidades que le dieron origen, que sea soportada con el análisis científico de las herramientas que utiliza el mundo de las criptomonedas y sobre todo que, habiéndose entendido lo anterior, se generen los incentivos correctos para los usuarios.

En este sentido, existen patrones alrededor del mundo donde se puede observar dos casos generales: los países donde los usuarios utilizan plataformas reguladas o autorreguladas en términos de seguridad y medidas en materia de ALD/CFT y los países donde los usuarios utilizan plataformas sin regulación o autorregulación—donde la mayoría de las veces ni siquiera cuentan con medidas mínimas de seguridad ni estándares en materia de ALD/CFT. Los usuarios prefieren utilizar plataformas reguladas o autorreguladas, pues la calidad de los servicios que ofrecen es mejor. Este es el caso de países como Japón, Corea del Sur, EE.UU. y Europa. Sin embargo, cuando se impone regulación demasiado restrictiva en los servicios que reciben los usuarios, estos tienden a sustituirlos por plataformas que no cuentan con regulación, es el caso en países como Colombia o Venezuela.

Algunos datos que funcionan como evidencia de lo anterior es que, en los dos países con mayor mercado de criptomonedas, EE.UU. y Japón, el porcentaje del volumen total que se opera en el sector no regulado es 0,1% y 0,0%, respectivamente.2 En ambas jurisdicciones, la regulación es amigable con el sector de criptomonedas. Por otra parte, en Colombia y en Venezuela donde la regulación no es amigable a las plataformas de intercambio de criptomonedas, el porcentaje del volumen total que se opera en el sector no regulado es 61,5% y del 72,5%, respectivamente.3

En general, el sector reconoce los nuevos desafíos que genera la nueva tecnología. Una vez dicho esto, es sumamente interesante ver las propiedades que tiene la tecnología para el envío y recepción de valor como lo son: la prevención de fraudes, la simplificación de procesos y por ende reducción de tiempos, la disminución de comisiones, la democratización del acceso y la globalización. Aunque todas son propiedades con un alto beneficio para la inclusión financiera de las personas, la característica más interesante para combatir y mitigar los riesgos de ALD/CFT, pues esta reciente tecnología es acompañada de la trazabilidad e inmutabilidad de las transacciones.

Las criptomonedas funcionan con un nivel de transparencia al que no estamos acostumbrados. En el caso específico de bitcoin, todas las transacciones que se hacen en la red son 100% públicas y permanentes. Lo anterior, permite que en todo momento se pueda revisar el historial completo de todas las transacciones que se han hecho desde que empezó a operar la red. Lo que significa que, con las herramientas adecuadas, se vuelve mucho más sencillo rastrear la ubicación de los fondos provenientes de operaciones ilícitas, todo esto en tiempo real.

Es particularmente necesario que los gobiernos y especialistas en ALD/CFT comiencen a conocer estas nuevas herramientas para poder trabajar de la mano, creando reglas y controles enfocados a esta nueva forma de prevenir riesgos. Queda evidenciado un elemento de disrupción en la percepción tradicional de los servicios financieros “tradicionales”. Al fomentar el uso adecuado de nuevas tecnologías—para satisfacer necesidades comunes y obvias—la “disrupción” termina cuando se acepta como convencional algo nuevo y al permitir que el comercio virtual se vuelva tradicional con un ecosistema global de beneficio sin etiquetas u obstáculos.

De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se incautan y congelan menos del 1% de los flujos financieros ilícitos mundiales.4 Lo anterior se debe a una variedad de factores dentro del que se destaca la dificultad de rastrear el efectivo; método preferido por los criminales para blanquear recursos de procedencia ilícita. Contrario al efectivo, con las herramientas adecuadas se puede trazar de manera sencilla toda operación que sea etiquetada como ilícita, es posible saber de dónde vinieron y hacía dónde irán las criptomonedas. Esto les ofrece a las autoridades internacionales una gran oportunidad para aumentar la eficiencia contra el ALD/CFT.

El diálogo coordinado y estructurado es una herramienta fundamental para la creación de políticas públicas y regulaciones que atiendan los riesgos, pero que no inhiba la innovación. Es indispensable la cooperación internacional de las instituciones públicas, privadas y no gubernamentales. El impacto que esta tecnología puede tener en la población no bancarizada es inmenso. El uso de las criptomonedas debe ser visto como una herramienta más para atender los retos económicos globales y potenciar casos de uso positivos; al combatir la evasión fiscal, la pobreza y mejorar la calidad de vida de millones de personas.

Gwendolyne Morales Bonilla, oficial de cumplimiento, Bitso, México, gwen@bitso.com

Emilio Rivero Coello, analista de estrategia regulatoria, Bitso, México, emilio@bitso.com

  1. “Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System”, S. Nakamoto, bitcoin, 1 de junio de 2019, https://bitcoin.org/bitcoin.pdf
  2. Coin, Coinhills, 1 de junio de 2019, Cálculos de los autores con información de: https://coin.dance/volume & https://www.coinhills.com
  3. Ibidem.
  4. “Estimating Illicit Financial Flows Resulting from Drug Trafficking and Other Transnational Organized Crimes,” United Nations Office on Drugs and Crime, 10 de junio de 2019, https://www.unodc.org/documents/data-and-analysis/Studies/Illicit_financial_flows_2011_web.pdf

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