Unidades de Inteligencia Financiera Europeas a Menudo Carecen Personal y Equipo Contra Delitos Financieros

Por: Gabriel Vedrenne

Los países europeos, considerados más vulnerables al lavado de dinero, la financiación del terrorismo y otros delitos financieros; no suelen emplear personal y recursos para sus unidades de inteligencia financiera—a un nivel que tenga en cuenta su exposición, según muestran los datos revisados por ACAMS moneylaundering.com.

Disponer de una Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) es una cosa, pero también se espera que estos organismos operen de forma apolítica y autónoma respecto a sus gobiernos, además de recibir los «recursos financieros, humanos y técnicos» necesarios para recopilar, analizar y distribuir la inteligencia financiera de forma oportuna, según el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

El GAFI utiliza varias métricas para evaluar las UIF, desde las herramientas tecnológicas, legales y administrativas con las que cuentan para cumplir su misión, hasta su capacidad para recibir reportes de transacciones sospechosas (RTS) en formato digital y controlar las grandes transacciones de divisas.

«Pero el número de empleados es un indicador clave», dijo a moneylaundering.com Yehuda Shaffer, exjefe de la UIF de Israel.

Con ese criterio, y tras ajustar el tamaño de sus sectores financieros, los volúmenes de RTS y las vulnerabilidades documentadas a la financiación ilícita a partir de 2019, las UIF de Suiza, que empleó a 28 personas ese año, de Gran Bretaña, que empleó a 118, y las de Irlanda y Luxemburgo, que emplearon a 16 y 19 respectivamente, parecen carecer de personal.

La demografía varía significativamente en toda Europa: Malta, Luxemburgo, Chipre, Montenegro e Islandia tienen menos de un millón de habitantes cada uno, mientras que las poblaciones de Italia, Francia, Reino Unido y Alemania superan los 60 millones.

Las UIF nacionales de Europa también varían significativamente en términos de mano de obra.

Pero la población no es una métrica ideal para comparar las UIF si se tiene en cuenta que las instituciones financieras de Luxemburgo, que solo cuenta con 620.000 habitantes, tenían 1,2 billones de euros en activos en 2019, casi igualando los activos combinados de los bancos de Grecia, Rumanía, Polonia y la República Checa, donde residen en conjunto casi 79 millones de personas.

Comparar el número de empleados de una UIF con el volumen y el valor agregado de las transacciones financieras de su país es quizás el método más rápido para identificar una agencia con poco personal, especialmente en el caso de Suiza, uno de los principales centros financieros del mundo.

Los bancos suizos y otras instituciones financieras tenían 3 billones de euros en activos en los libros a finales de 2019, mientras que la UIF de Suiza, MROS, sólo empleaba a 28 personas. Estas cifras suponen más de 109.000 millones de euros por empleado de la UIF, más del triple de la media continental.

El Reino Unido, donde los bancos tenían 7,8 billones de euros y la UIF del Reino Unido empleaba a 118 personas, e Irlanda, cuya UIF empleaba a 16 personas mientras los activos bancarios superaban los 1,2 billones de euros, completan el podio de las naciones europeas con UIF aparentemente carentes de personal.

El GAFI identifica la recepción, el análisis y la difusión de la información financiera como las principales tareas de una UIF, y si se comparan las cifras de personal de cada organismo con los volúmenes de reportes que procesan en un año normal se descubren discrepancias significativas.

Por ejemplo, un empleado del Inspector General de Información Financiera de Polonia gestionó un promedio de 55 RTS en 2019, mientras que su homólogo en Irlanda se ocupó de más de 1.200.

Los empleados de Cellule de Renseignement Financier de Luxemburgo y de la Secretaría de Lavado de Dinero de Dinamarca procesaron más RTS en promedio que sus homólogos de toda Europa, según los datos que moneylaundering.com obtuvo del GAFI y de las revelaciones anuales de las UIF, y a través de solicitudes directas a esos organismos.

Con un promedio de más de 4.000 RTS por cada empleado, la UIF del Reino Unido volvió a ocupar el primer lugar en una competición en la que el último gana el premio.

Las deficiencias de la UIF del Reino Unido ya han provocado las críticas del GAFI, que, tras evaluar las defensas de Gran Bretaña contra la delincuencia financiera en marzo de 2018, señaló que el gobierno británico limita deliberadamente el papel de la agencia en el «análisis operativo y estratégico».

«La UIF del Reino Unido carece de una falta de recursos disponibles (humanos e informáticos) y de capacidad analítica, lo que constituye una grave preocupación si se tiene en cuenta que hace más de una década se plantearon cuestiones similares», constató el GAFI. «El limitado papel de la UIF del Reino Unido pone en duda la calidad de la inteligencia financiera disponible para los investigadores».

Según el GAFI, los organismos policiales del Reino Unido utilizan sus propios recursos para revisar los reportes de operaciones sospechosas (ROS), pero no lo suficiente como para compensar la falta de análisis de la UIF.

MROS, la UIF de Suiza, parece lamentablemente escasa de personal frente al enorme y descomunal sector financiero del país, pero se sitúa cerca de la mitad en términos de volumen de informes, con 275 RTS por empleado en 2019. Sin embargo, este resultado debe considerarse en un contexto de reticencia generalizada por parte de las instituciones alpinas para señalar operaciones sospechosas tras décadas de secreto bancario.

«La presentación de reportes por parte de los intermediarios financieros es limitada y se produce principalmente cuando hay sospechas fundadas», constató el GAFI en 2016. «Los intermediarios financieros no están poniendo en práctica la interpretación más amplia promovida por las autoridades suizas sobre los requisitos para reportar» y «el número de incumplimientos con estos reportes parece estar subestimado».

Las críticas del GAFI no pasaron desapercibidas en Suiza, donde las expectativas de antilavado de dinero y de presentación de reportes han aumentado, al menos en papel.

«La presión del GAFI para que se presenten más reportes provocó un aumento de los RTS, muchos de los cuales son deficientes y se suman al retraso actual», dijo Stiliano Ordolli, exdirector de la UIF suiza. «Desde entonces, la UIF carece de personal y la contratación de nuevos empleados podría resultar inútil si el volumen de RTS en vano sigue aumentando».

Más Riesgo, Menos Empleados

Según los volúmenes de RTS y los activos totales, las UIF de Suiza, Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia y Dinamarca pueden parecer descuidadas para algunos. Otros argumentarían que el tamaño de una UIF debería regirse principalmente por la exposición única y documentada de cada nación a la delincuencia financiera.

Este punto de vista beneficiaría a Dinamarca y Finlandia, donde el riesgo es limitado, según el Instituto de Gobernanza de Basel. Sin embargo, el caso de Suiza empeoraría, ya que ocupó el tercer lugar entre las 24 naciones europeas, conforme a la comparación de moneylaundering.com de su vulnerabilidad a la financiación ilícita, así como el de Luxemburgo, que ocupó el sexto lugar.

El Instituto Basel situó a Chipre e Italia en primer y segundo lugar en 2019, y Letonia y los Países Bajos completaron los cinco primeros puestos.

«Al final, el Reino Unido, Suiza, Luxemburgo e Irlanda parecen no tener suficiente personal y, casualmente, también son grandes centros financieros», dijo Shaffer, el exjefe de la UIF israelí.

La carga de trabajo también fluctúa entre las UIF de distintos tipos. Tal es el caso de la UIF de Malta, que tiene una función de supervisión.

«Varias UIF son responsables, más que la función de UIF, y las exigencias que cualquier función adicional impone a su equipo de apoyo pueden variar significativamente», dijo Alfred Zammit, subdirector de la UIF, a moneylaundering.com.

La tecnología de la información se ha convertido en un componente indispensable de una UIF eficaz, como señaló el GAFI tras evaluar al Reino Unido. Pero las deficiencias de Londres en este ámbito no son únicas. Hasta el año pasado, cuando la MROS de Suiza adoptó la herramienta goAML desarrollada por las Naciones Unidas, la agencia utilizaba un software de los años 90 que obligaba al personal a introducir los datos manualmente.

En ningún lugar más que en Luxemburgo, el origen de los RTS también desempeña un papel. El Gran Ducado es el centro financiero de PayPal y Amazon en Europa y, por tanto, debe gestionar todas las comunicaciones sobre todos los RTS que esas empresas presenten desde cualquier lugar del continente, independientemente de su importancia.

Atacar los problemas de ineficacia e ineficiencia con una campaña de contratación no siempre funciona. La plantilla de la UIF alemana, por ejemplo, pasó de 19 empleados en 2010 a más de 400 una década después, pero los resultados no acompañaron.

La agencia ha acumulado múltiples atrasos de miles de RTS desde que se trasladó de la policía federal a la rama de aduanas del Ministerio de Finanzas en junio de 2017. Además, ha sido acusada de ignorar los indicios de fraude masivo en Wirecard, el ahora desaparecido procesador de pagos, e incluso fue objeto de una redada policial el año pasado tras supuestamente ocultar inteligencia financiera.

«Aunque el número de personal se multiplicó por diez, los resultados no aumentaron en proporción debido a una reforma problemática que demuestra que la eficacia de una UIF es también una cuestión de experiencia, competencia y buenas relaciones con las autoridades policiales y judiciales», dijo Ordolli, exjefe de la MROS, a moneylaundering.com.

Escándalos, Luego Contrataciones

Los datos revisados por moneylaundering.com muestran que muchos países que han protagonizado en recientes escándalos financieros de gran repercusión, como Malta, los países bálticos y Chipre, cuentan ahora con UIF bien dotadas de personal.

La UIF de Malta, un país plagado desde hace tiempo de delitos financieros tanto nacionales como extranjeros, pasó de 19 empleados en 2014 a 70 a finales de 2019.

En Letonia, sede del desaparecido ABLV Bank, la UIF triplicó su tamaño, pasando de solo 18 empleados en 2018 a 54 en 2019. La UIF de Suiza, MROS, dio la bienvenida a 12 reclutas en 2020 para aumentar su personal a 40, y planea contratar a 10 empleados más después de las actualizaciones del régimen de ALD del país.

La fiebre de la contratación se ha extendido por toda Europa. La UIF de Chipre contrató a tres analistas financieros y un abogado en 2019, la UIF de Suecia añadió 20 especialistas y ahora cuenta con una plantilla de 55 personas.

La Tracfin de Francia añadió 15 puestos a tiempo completo en 2020 y pretende contratar a cinco personas más, mientras que la evaluación nacional de riesgos de Polonia de 2019 indicaba que la UIF del país contrataría a 24 personas en un futuro próximo para alcanzar los 100 empleados.

La plantilla de la UIF del Reino Unido aumentó de 80 en el momento de la evaluación del GAFI en 2018, a 118 a finales de 2019.

Los aumentos prometen hacer más efectiva la recepción, el análisis y la distribución de la inteligencia financiera en Europa, pero si esos países tienen la voluntad política de desarrollar esa información en casos criminales y una aplicación más fuerte es otra cuestión totalmente distinta.

«Aumentar los recursos produce pocos resultados si la UIF no tiene autonomía operativa, sobre todo en los países más pequeños, donde todo el mundo se conoce y la presión política es más fuerte», dijo Ordolli.

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