Beneficiarios Finales: ¿Qué tan complicado puede ser?

Beneficiarios Finales: ¿Qué tan complicado puede ser?

El propósito primordial de las leyes, regulaciones y principios generales de antilavado de dinero (ALD) es establecer tanto en el sector privado como en el gubernamental―controles adecuados y suficientes para mitigar riesgos, prevenir, detectar y reportar actividades relacionadas al lavado de dinero o la legitimación de activos en general. Dicho concepto engloba numerosas prácticas criminales que involucran y afectan a la industria financiera y la lucha contra el financiamiento del terrorismo (CFT).

Uno de los pilares fundamentales de los controles de antilavado de dinero y la lucha contra el financiamiento del terrorismo (ALD/CFT) en la industria financiera es la debida diligencia de conozca su cliente (KYC, por sus siglas en inglés).

En el caso de personas naturales, aunque no siempre es sencilla, la tarea es menos compleja que en el caso de personas jurídicas o entidades de tipo asociativo o corporativo, como el caso de compañías, sociedades, asociaciones, fundaciones, consorcios, fideicomisos, etc.

Aunque la gran mayoría de estas entidades son constituidas y funcionan mediante actividades absolutamente legítimas, es altamente conocido que en numerosas ocasiones se prestan o son utilizadas por individuos y organizaciones criminales. Estas abusan de las vulnerabilidades y complejidades típicas de dichas entidades para enmascarar a quienes las operan con fines criminales, o con fines de asegurar el anonimato de personas que buscan lavar activos sin ser detectados por las instituciones financieras y las autoridades gubernamentales.

Determinar la identidad de beneficiarios finales de las entidades que transan a través de la industria financiera es algo que ha cobrado mucha importancia en los últimos años, especialmente en el marco de las 40 Recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), la Ley de Cumplimiento Fiscal de Cuentas Extranjeras (FATCA, por sus siglas en inglés), la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción (UNCAC, por sus siglas en inglés) y la nueva regla de debida diligencia del cliente (DCC). Estas exigen la implementación de controles para determinar y documentar la identidad de los beneficiarios finales―típicamente definidos como los individuos que poseen parte importante de la entidad―y aquellos que ejercen control independientemente de que sean o no dueños.

El estándar internacional en este sentido es que no basta con preguntarle al cliente sobre la identidad de los beneficiarios finales, sino que hay que verificar mediante documentos corporativos o de otra índole, y muy importante, hay que documentar lo que se ha revisado y verificado para demostrar tanto a auditores como examinadores la diligencia realizada en labores de cumplimiento.

Retos Para la Industria Financiera

Establecer controles necesarios y suficientes que permitan conocer la identidad de los beneficiarios finales ha representado un gran reto para las instituciones financieras debido a la diversidad de vehículos corporativos o de tipo asociativo, la complejidad de sus estructuras, documentos, regulaciones y formalidades; así como al gran número de jurisdicciones e idiomas que puede involucrar.

Quienes utilizan este tipo de vehículos con fines ilícitos suelen ser muy creativos y generalmente se asesoran por profesionales para establecer complejas estructuras con múltiples niveles, diversas jurisdicciones y vehículos variados con o sin fines comerciales que oscurezcan su identidad y lograr anonimato, o para despistar sobre el origen real de los fondos transados y darles una apariencia legítima.

Sin embargo, es importante advertir que existen muchas estructuras complejas con características similares a las antes descritas que no involucran necesariamente un fin criminal, ni esconden la identidad de criminales. En este sentido, es frecuente encontrar estructuras cuya complejidad obedece a una planificación de tipo fiscal para minimizar el pago de impuestos aprovechando beneficios de ley, o para la protección y limitación de responsabilidad en jurisdicciones en los que las demandas civiles son muy comunes. Utilizar la protección de activos y la planificación sucesora son dos escenarios muy comunes en las bancas privadas y firmas de gestión de activos, en los que clientes con grandes fortunas requieren de complejas y sofisticadas estructuras.

El primer reto es definir quién es considerado beneficiario final. En este sentido, no existe uniformidad en las diversas leyes y regulaciones de ALD/CFT en cuanto al porcentaje de propiedad exigido para calificar como beneficiario final. En algunos casos es de 10 por ciento o más y en otros de 25 por ciento o más, o quién se considera que tiene “control” (presidente, director, gerente, tesorero, apoderado, etc.).

Por otra parte, en un mundo globalizado es normal encontrar diversos obstáculos al momento de realizar la debida diligencia de entidades corporativas con operación o presencia internacional, como los que se describen a continuación:

  • Diversidad de Vehículos Corporativos
  • Compañías anónimas, sociedades de responsabilidad limitada, sociedades en comandita, sociedades civiles, asociaciones civiles, fundaciones de interés privado, fundaciones de caridad, organizaciones sindicales, asociaciones de vecinos, fideicomisos; son solo algunos de los numerosos vehículos que pueden ser clientes o que pueden ser parte de una intrincada estructura corporativa detrás de cada cliente de este tipo.

    Aunque en apariencia lucen muy similares existen numerosas e importantes diferencias, inclusive dentro de las mismas categorías―como las sociedades mercantiles.

    Cada tipo de vehículo tiene sus propias características en cuanto a órganos de gobierno, tipo de acciones o cuotas de participación, formalidades, capital, objeto, etc., aun cuando existan similitudes en cuanto a forma, nombre o regulaciones.

  • Múltiples Jurisdicciones y Tipos de Leyes
  • Existen alrededor de 195 países en el mundo donde muchos adoptan sistemas de leyes o estándares similares como el sistema de ley romana o civil, sistema de ley anglosajona, sistema de ley sharia, sistema de ley de costumbre, e inclusive sistemas mixtos. Por ejemplo, estados con sistema de ley anglosajona y estados con ley civil romana dentro de un mismo país, como es el caso del estado de Luisiana en EE.UU., partes de Canadá y Suráfrica. Sin embargo, adoptar sistemas de leyes similares no implica tener las mismas leyes y regulaciones. Las sociedades anónimas en países con sistema de ley civil romana tiene muchas coincidencias, lucen y operan de forma muy parecida―más no igual― por lo que cada vehículo tiene sus particularidades dependiendo de la ley que lo rige.

  • Distintos Idiomas y Alfabetos
  • Según Etnologue1 existen en la actualidad más de 6.909 idiomas activamente usados. Alrededor del 6 por ciento de ellos son hablados por más de un millón de personas, lo cual representa de forma colectiva un 94 por ciento de la población mundial. Adicionalmente, cerca de la mitad de esos 6.909 idiomas son hablados por menos de 10.000 personas y un cuarto de esos idiomas son hablados por menos de 1.000 personas. De acuerdo a esta misma fuente, los 10 idiomas más hablados en el mundo son:

    LenguajeHablantes
    mandarín845 millones
    español329 millones
    inglés328 millones
    hindi182 millones
    bengali181 millones
    portugués178 millones
    ruso144 millones
    japonés122 millones
    alemán90 millones
    avanés85 millones

    Por otra parte, actualmente existen cerca de 46 distintos alfabetos de uso en el mundo2. Según Worldstandards.eu3 se estima que cerca de 36 por ciento de la población mundial usa el alfabeto latino, alrededor de 18 por ciento usa el alfabeto chino, 14 por ciento el alfabeto devanagari, 14 por ciento el alfabeto árabe, y el resto de la población mundial usa otros alfabetos.

    Dependiendo del ámbito geográfico del mercado que atiende cada institución, la complejidad de la debida diligencia puede incrementarse exponencialmente. Solo con imaginar una estructura compleja que involucre alguna diversidad en cuanto a tipo de vehículos, jurisdicciones, idiomas y alfabetos, complicaría la debida diligencia de manera importante. Tomemos por ejemplo una compañía de paraíso fiscal panameña, poseída por una corporación constituida en las Islas Vírgenes Británicas y por una sociedad en fundación curazoleña. La primer poseída por un fideicomiso de paraíso fiscal bajo las leyes de las Islas Caimán, y la segunda poseída por una compañía constituida bajo las leyes de Hong Kong. Cada una poseída por fundaciones de interés privado constituidas en Luxemburgo, cuyos beneficiarios no aparecen en los documentos de organización―ya que regularmente son designados en documentos separados que por lo general son altamente confidenciales. Esta estructura representa cierta complejidad con tan solo tres niveles entre el cliente de la institución financiera y los beneficiarios finales. Existen cinco tipos distintos de vehículos corporativos o fiduciarios, seis jurisdicciones (Panamá, Islas Vírgenes Británicas, Curazao, Islas Caimán, Hong Kong y Luxemburgo), posiblemente hasta 5 idiomas (español, inglés, holandés, mandarín, francés) y posiblemente dos alfabetos (latino y mandarín).

    Por supuesto, existen recursos para sortear dichos obstáculos; los documentos pueden ser traducidos al idioma y alfabeto que requiera la institución financiera y estos pueden ser revisados con ayuda de expertos legales. Sin embargo, los costos asociados pueden ser cuantiosos, así como la exposición de riesgo.

    Establecer controles internos estándares para vehículos que no son estándares, regidos por leyes que tampoco son estándares, representa un gran reto. Desde el punto de vista de cumplimiento esto se puede convertir en un auténtico dolor de cabeza, en donde el número de excepciones e inconsistencias puede incrementarse al punto de que se convierta en un problema sistemático y en una debilidad del programa de ALD/CFT.

    Es frecuente ver casos en los que la debida diligencia toma meses debido al proceso de recopilación de información que soporte la identificación de los beneficiarios finales, lo cual se topa con obstáculos menos complejos pero que son obstáculos al fin., Por ejemplo, el hecho de que muchos clientes no entienden lo que se les pide o muchas veces delegan esos temas a sus abogados o asistentes, retrasando el proceso de verificación de forma significativa.

¿Qué hacer?

  1. Identificar y evaluar la exposición de riesgo actual debe ser el punto de partida para conocer la composición de la clientela en cuanto a:
    • tipos de vehículos;
    • tipos de jurisdicciones;
    • controles existentes para mitigar riesgos;
    • obstáculos y excepciones.
  2. Determinar el tipo de clientela que se está dispuesto a aceptar:
    • tipos de vehículos;
    • jurisdicciones;
    • nivel de complejidad de estructuras.
  3. Establecer controles internos a la medida del riesgo aceptado:
    • documentos a requerir;
    • tiempos de entrega;
    • idioma;
    • nivel de verificación.
  4. Contar con personal calificado y debidamente adiestrado:
    • analistas;
    • apoyo legal;
    • ejecutivos de negocios.
  5. Monitoreo:
    • Revisar cambios importantes en las estructuras de clientes actuales.
    • Conocer cambios legislativos o regulatorios que afecten a los diversos vehículos aceptados por la institución.
    • Mantenerse informado de las tipologías criminales que involucran el uso y abuso de los vehículos aceptados por la institución.
    • Evaluar periódicamente la exposición de riesgo para reevaluar controles existentes, implementar nuevos controles, o recomendar acciones.

Conclusión

La clave está en la administración del riesgo; conocer la exposición de riesgo, capacidad de riesgo, la tolerancia, y apetito de riesgo. Esto puede ser tan simple o tan complejo como cada institución defina en base al riesgo del modelo de negocio. Mientras más riesgo más controles, más recursos, más problemas, pero no necesariamente más beneficios.

Juan Carlos Ariza, CAMS-FCI, vicepresidente sénior, gerente BSA/ALD, gestión de patrimonios, Amerant Bank, Miami, FL, EE.UU., jariza@amerantbank.com

Las opiniones y puntos de vista expresados en este artículo son exclusivamente de su autor y no representan necesariamente la posición o política oficial del empleador del autor.

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  1. Ethnologue Languages of the World, recuperado 25 de marzo de 2019, https://www.ethnologue.com/
  2. http://www.sixtyvocab.com/blog/many-alphabets-world/
  3. “The World’s Scripts and Alphabets,” World Standards, recuperado 25 de marzo de 2019, http://www.worldstandards.eu/alphabets/

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