Elementos Esenciales del Programa ALD en los Tiempos de COVID-19

El título de este artículo puede considerarse como un bombardeo más en relación al COVID-19 ya que este tema se ha convertido en noticia diaria. En esta época de tanta incertidumbre, es muy fácil bajar la guardia sin contemplar que conforme pasa el tiempo (probablemente en un año) durante un proceso de evaluación, se reciban críticas por errores cometidos o existan faltas de identificación adecuada de nuevas tipologías. En este entorno, quedarse estático o mantener el status quo y no auscultar los cambios que pueden surgir a través de actividades delictivas y su impacto en el programa de antilavado de dinero (ALD), es imprudente. Es momento de reevaluar procesos y objetivos. Esto consiste en buscar las mejores maneras de emplear el tiempo y evaluar el desempeño del equipo de trabajo. No se conoce de ningún oficial de cumplimiento que le sobre recursos. A la falta de recursos se añaden todas las incontables horas de preparación para asegurar que los investigadores puedan trabajar efectivamente de manera remota, además de supervisar todos los inconvenientes que estos implican. Mientras las instituciones financieras se acostumbran a este nuevo paradigma, las actividades delictivas se mueven en nuevas direcciones. Por lo tanto, las siguientes son tres áreas de enfoque crítico que a corto plazo requieren ser examinadas y conllevan una toma de acción: el monitoreo de las transacciones y el reporte de actividades sospechosas, la debida diligencia del cliente, y la implementación de debida gobernanza.

El Monitoreo de las Transacciones y el Reporte de Actividades Sospechosas

El mundo de ALD utiliza el enfoque de riesgo como la base del monitoreo de actividades sospechosas. ¿En dónde se deben enfocar los recursos? La experiencia durante la pandemia demuestra que se ha visto una reducción importante en actividades con dinero en efectivo, con la expectativa de que la ciudadanía utilice menos el dinero físico debido a la probabilidad de contagio a raíz de la interacción con otras personas. A su vez, se ve un repunte en actividades fraudulentas tales como el fraude con los programas gubernamentales de ayuda y el abuso a los ancianos. Otras alertas rojas han surgido en los restaurantes y en las cantinas que mantienen un nivel normal de actividad de cámara de compensación automatizada (ACH, por sus siglas en inglés), a pesar de ordenes gubernamentales de toque de queda. También se ha observado un aumento en las transacciones en efectivo, o depósitos en ACH para instituciones sin fines de lucro, y los fondos siendo retirados por individuos en otros países o utilizados en compras de artículos de lujo. Se suman a esta lista las transferencias a cuentas de criptomonedas. Además, se han vinculado algunas tipologías identificadas directamente al COVID-19 que incluyen aumentos masivos en ventas en negocios sin aparente experiencia en equipo personal de protección. Por ejemplo, en la venta de mascarillas, guantes, respiradores y ventiladores. Aún más, se han observado cuentas de individuos particulares recibiendo múltiples estímulos gubernamentales. Aunque las implicaciones en el volumen de reportes de actividad sospechosa se están empezando a ver, el foco regulatorio en el crimen organizado y volumen de alertas sugiere que puede haber un aumento en las actividades sospechosas que se reportan.

Alguna de las acciones que las instituciones financieras están tomando es el ajustar los umbrales de posibles escenarios que pueden ser determinados como la nueva normalidad para identificar actividades delictivas, para ajustar umbrales como excepciones provisionales aprovechando el enfoque basado en riesgo y rápidamente reevaluar los cambios en el ambiente. Puede considerarse el optimizar umbrales retirando los escenarios menos productivos para limitar los falsos positivos con proporciones de eficiencia menores al uno porciento. Todos estos cambios deben ser debidamente documentados y presentados a la gerencia. De igual manera, cambios que puedan redundar en cambios al apetito de riesgo deben ser presentados a la junta de directores para aprobación.

Es necesario enfatizar que durante esta época es esencial mantener una comunicación abierta con los reguladores. En muchos países del mundo los organismos reguladores han publicado guías relacionadas al COVID-19. Las unidades de inteligencia financieras también han expresado la necesidad de establecer una comunicación abierta y proveer asistencia legislativa, particularmente si las instituciones financieras están enfrentando contratiempos en reportar actividades sospechosas a tiempo; los temidos atrasos en manejar alertas. Cabe recalcar que la Red Contra los Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en ingles) en EE.UU. ha creado un mecanismo de contacto en línea específicamente para que las instituciones financieras puedan comunicar preocupaciones relacionadas al COVID-19, mientras cumplen con sus obligaciones de radicar actividades sospechosas. Además, se han publicado otras alertas sobre estafas relacionadas a equipos médicos, según informes publicados el 3 de abril y el 18 de mayo de 2020, respectivamente. El Grupo de Acción Financiera (GAFI) también publicó un documento1 el 4 de mayo de 2020 que amerita examinarse, en el cual destaca varias áreas relevantes, además de mencionar vulnerabilidades y amenazas de lavado de dinero emergentes. Por ejemplo, los criminales que se hacen pasar por oficiales del gobierno, las falsificaciones de productos relacionados a la pandemia, un aumento exponencial en delitos cibernéticos y una lista de posibles amenazas adicionales.

La Debida Diligencia del Cliente

¿Qué retos se experimentan en la importante pieza del programa conozca a su cliente? ¿Cómo actualizar la información del cliente de alto riesgo a quien no se puede visitar? A todas estas preguntas se añade la complejidad de comunicarse con un cliente potencialmente ansioso que no va a apreciar la llamada de un oficial bancario que quizás no sabe la realidad de que su negocio está cambiando vertiginosamente rápido; lo que puede significar que los datos de actividad esperada cambien dramáticamente. Algunas instituciones financieras han manejado este tema reduciendo la cantidad de clientes cuya información debe ser actualizada con un enfoque basado en riesgo, para limitar contactos innecesarios con el cliente.

Las visitas a los negocios se están sustituyendo con enfoques alternativos que incluyen el uso de fuentes de datos acreditadas y noticias negativas. Estos podrían constituir un enfoque a largo plazo en implementar debida diligencia y la transición hacia procesos digitales.

La Implementación de Debida Gobernanza

Después que el Huracán María azotó a Puerto Rico en 2017, el aprendizaje tras la crisis resaltó la importancia de la buena comunicación con los organismos reguladores. En tiempos de crisis, los reguladores están en la mejor disposición para ayudar. Es un hecho el enfrentarse a prácticas y problemas no contemplados. El trabajo remoto puede conllevar bajas en productividad que a su vez redunden en atrasos regulatorios dentro de distintas áreas del programa ALD. Es imperativo la comunicación a tiempo, teniendo un intercambio adelantado sobre los retos que se están enfrentando. Es muy distinto demostrar proactividad con una comunicación a tiempo, a esperar que el problema suceda y comunicar situaciones posteriormente. De la misma manera, todas estas comunicaciones con los reguladores deben ser documentadas por escrito. De llevarse una comunicación por teléfono, es necesario asegurarse de confirmar mediante un correo electrónico los acuerdos y decisiones. El examinador que se consulta hoy, no es necesariamente quien dirijirá el próximo examen. Hay que evitar disgustos e interpretaciones divergentes. Documentar, documentar y documentar ya que las sorpresas pueden ser desagradables. En todo momento es importante calibrar el programa ALD. Esto puede significar tener que revisar matrices de riesgo, además de aceptar que ciertos indicadores claves de riesgo e indicadores claves de rendimiento estén fuera de su margen de tolerancia. Por supuesto, e igual de importante, debe haber un meticuloso proceso de documentar el fundamento y periodo de tiempo en que esto ocurre.

Conclusión

Las expectativas son claras, las instituciones financieras deben continuar vigilantes. Esto conlleva mantener la gobernanza activa alrededor de nuevos procesos e iniciativas durante el periodo de COVID-19, y a su vez, salvaguardar la información de los clientes. El mundo entero se está adaptando a la nueva normalidad. La comunicación y coordinación son más importantes que nunca.

Marilú Jiménez, CAMS, fundadora y presidenta, Financial Intelligence Network & Compliance Advisors (FINCAdvisors), San Juan, Puerto Rico, mjimenez@fincadvisors.com

  1. «COVID-19-related Money Laundering and Terrorist Financing Risks and Policy Responses», Financial Action Task Force, 4 de mayo de 2020, https://www.fatf-gafi.org/publications/fatfgeneral/documents/covid-19-ml-tf.html

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